Cuando uno al fín logra hablar con esa persona que tanto extraña, con esa persona que no puede ver ni sentir nuevamente, uno se da cuenta de lo que quiere. Se da cuenta de que realmente lo que quiere es revivir los hechos con ese alguien, volver a revivir lo que aquella vez sintió, volver a extrañar una y otra vez ya que es inevitable. El dolor y sufrimiento ya no es nada comparado al amor y a cuánto uno puede pensar tantas horas en ese alguien. Ese alguien que aunque no este con vos fisicamente, lo sentís como si estubiese al lado, hablandote, diciendote que siente lo mismo que vos y que no aguantan más. Pero todo es cuestión de tiempo, como la gran mayoría dice. Cuando lo que se obtiene de respuesta es un no, lo que queda es insistir, y si eso no funciona, la solución es esperar. Esperar, pero jamás rendirse por alguien que verdaderamente quiere y necesita.
Quizás vuelvas a pasar por esto mil veces más, o tal vez no, puede que te digan que no una o dos veces más, como también puede que te digan esa misma respuesta cien veces. Pero estos obstaculos te van diciendo mensajes, te van haciendo darte cuenta de ciertas cosas. Te hacen dar cuenta de que realmente necesitas a esa persona, que no podes estar más de cinco minutos sin saber dónde esta o qué hace, te hacen dar cuenta de que la distancia no importa, la distancia no influye en el sentimiento, la distancia no te quita esas ganas de volver a estar situado en ese lugar a esa hora nuevamente con esa persona, aquella persona que todo en tu cabeza gira en torno a ella, la distancia nunca te lo va a quitar, no solo depende de uno .. Por eso hay que ver, para no valorar algo cuando sea demasiado tarde.
